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La evaluación es una parte sustancial de la experiencia de aprendizaje de los alumnos. Por una parte, se entiende que la evaluación es un medio para señalar a los alumnos los aciertos y las fallas en sus procesos de aprendizaje. Por otra parte, se entiende que la evaluación cumple con un fin social: el de certificar a los egresados de un curso o de un programa como personas capaces para continuar sus estudios y/o para ejercer una cierta actividad profesional.
En la praxis educativa, y de la evaluación del aprendizaje en particular, los profesores rara vez siguen los principios de un paradigma psicopedagógico bien definido. Más bien, parece ser que mucho de la forma de hacer educación en las escuelas está más basada en la intuición y en la experiencia del profesor (empirismo), que en el seguimiento de principios psicopedagógicos probados (teoría). Esto determina, a fin de cuentas, la forma como se evalúa el aprendizaje de los alumnos.
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